viernes, mayo 30, 2014

Colombia: un acto de fe.



Apuntes y 'acto de fe' en torno a las elecciones presidenciales colombianas.

El grave curso del actual proceso electoral colombiano obliga de urgencia a reactivar este blog sin mayores preparativos. Claro que tal vez esta es la única forma de que así ocurra, ya que en esta profesión uno se vuelve adicto al deadline, y a actuar solamente bajo la presión de las circunstancias y los hechos. 

Venía yo preparando un texto explicativo del por qué, y para qué, de la reactivación de Rayuela, y de la larga inactividad del blog. Iba sin embargo posponiendo su publicación, a la espera de lograr el mejor texto posible. 

Pero las elecciones colombianas llegaron, con sus preocupantes resultados iniciales, y con ellas la urgencia de decir algo. 

Desde Los Angeles, en California, sigo persistentemente las noticias y acontecimientos colombianos. Uno de los pocos privilegios del hecho de ser colombiano es que eso permite una especie de visión privilegiada de ese alocado y complicado país. Es un honor que cuesta. O como dice un personaje colombiano de Borges (en el cuento "Ulrica", de "El Libro de Arena): 

-'Es un acto de fe.'

La primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia tuvo lugar el pasado 25 de mayo. El resultado fue verdaderamente desalentador. El aspirante Oscar Iván Zuluaga, pupilo aplicado del expresidente Álvaro Uribe Vélez, y candidato del partido ultraderechista Centro Democrático,  sacó la mayor votación, con 3.759.971 votos, un 29% del total. 

El presidente Juan Manuel Santos, que busca ser reelegido, a nombre de la Unidad Nacional, una coalición de centro-derecha,  obtuvo el 25%, con 3.301.815 votos. 

En tercer lugar quedó Marta Lucía Ramírez, candidata del Partido Conservador, tradicional agrupación de derecha, con 1.995.689 sufragios, equivalente al 15.52% de la votación. Muy cerca quedó Clara López Obregón, del Polo Democrático Alternativo, partido de izquierda, con una votación de 1.958.414, o sea el 15.23% del total. 

Y el último fue Enrique Peñalosa, candidato del partido Alianza Verde, grupo de centro-izquierda, con 1.065.142 votos, un 8.28% de la votación general. Esta fue de 13,2 millones de votos, sobre un potencial de 33 millones de electores habilitados.  Es decir que hubo una abstención del 60 por ciento. 


O sea que nadie ganó en realidad, aunque  Zuluaga y Santos pasaron a una segunda vuelta el próximo 15 de junio. Un 60 por ciento de abstención significa un rechazo masivo, puede que no necesariamente intencional o deliberado, pero de todos modos un tácito rechazo del electorado a todos los candidatos, o al proceso electoral, o un desdén hacia el sistema político en su conjunto. 

Puede y debe haber toda clase de explicaciones de la apatía electoral de los colombianos. Simple falta de interés en el sistema, desconfianza, tedio existencial, amargura, ignorancia, todo cabe dentro del espectro de las explicaciones y el análisis posibles. Pero sea cual sea la conclusión de los expertos, el hecho es que la tarea más urgente del próximo gobierno, y de los que lo sigan, es influir para aumentar la participación política y electoral de los colombianos. De otro modo, el deterioro de la democracia colombiana será cada vez mayor, con funestas consecuencias para la gobernabilidad, y el progreso social y económico en general. 

Si la democracia es, entre otras cosas, la participación educada y consciente de la mayoría de los votantes de una sociedad para escoger a sus regidores, una votación tan irrisoria, o mejor, una abstención tan considerable como la del 25 de mayo en Colombia en buena medida socava el carácter democrático del país.

Por otra parte, el hecho de que una mayoría apreciable de los votantes activos haya apoyado al representante de un proyecto de gobierno caudillista, de acendradas tendencias derechistas, es realmente preocupante. Zuluaga sería el presidente menos conveniente para Colombia. 

Primero que todo porque pretende perpetuar las obsesiones políticas de su mentor el expresidente Álvaro Uribe Vélez, líder sectario, pendenciero, reaccionario, capaz de usar cualquier recurso con tal de imponer su caprichosa voluntad. Un tema concreto que hace de Zuluaga y Uribe un dúo nefasto para el país es el de su cerrada oposición al proceso de paz entre el gobierno y el grupo guerrillero de izquierda FARC, que avanza en La Habana, Cuba.( El oportunista cambio de posición pos electoral de Zuluaga al respecto no borra la recia y prolongada campaña en contra del proceso, ni ofrece garantía de credibilidad alguna). Es muy peligroso también el regreso al poder, (así sea en cuerpo ajeno),  de un mandatario cuyo gobierno ha sido acusado de connivencia con el flagelo paramilitarista derechista, de flagrantes hechos de corrupción, de descarado espionaje telefónico de magistrados, periodistas, y opositores políticos, entre otros graves señalamientos. 

Varios comentaristas, y connotados dirigentes políticos de diversas tendencias han denunciado en estos días en diversos medios las serias razones por las cuales se oponen el regreso de un gobierno influido muy de cerca por el expresidente Uribe. Uno de los motivos más serios y preocupantes es el grave peligro que en un gobierno uribista correría el proceso de paz.

La paz es una necesidad inaplazable de Colombia, y tal vez el mayor mérito del gobierno de Juan Manuel Santos ha sido promover el proceso de paz con entusiasmo. Ciertamente el gobierno ha incurrido en errores al respecto, pero estos son ínfimos en comparación con la coherencia y consistencia del proceso.

Los analistas han especulado intensa y extensamente en estos días sobre las razones de la derrota de Santos y el triunfo relativo de Zuluaga. En efecto, no deja de ser sorprendente la derrota de un mandatario en ejercicio en trance de reelección. Hay analistas objetivos y bien intencionados, pero también los hay insidiosos, que obviamente se alegran de la derrota de Santos. 

Los primeros hablan sobre todo de errores de estrategia y táctica de la campaña reeleccionista. Se dice que el presidente falló en comunicar bien los logros de su gobierno, sobre los cuales no hay consenso, aunque es innegable que ha tenido aciertos, y mostrado buenas intenciones en temas como la reparación de las víctimas del conflicto y la restitución de tierras despojadas, aunque hay serios retrasos y deficiencias en esos dos programas. Santos ha logrado cifras macroeconómicas notables, de esas que les gustan a los expertos, pero que el ciudadano común no entiende, y cuyos efectos no siente. Pero el desempleo ha bajado, y la pobreza ha disminuido ligeramente. Y como se anotó antes, Santos ha adelantado una muy positiva política exterior que ha mejorado considerablemente la imagen internacional de Colombia.

Ciertamente muchos graves problemas de Colombia subsisten sin atisbos de solución, como las grandes deficiencias en educación, los inmensos desniveles económicos y sociales, el atraso en el campo, los altos índices de pobreza, el deterioro del medio ambiente; y sobre todo una persistente violencia cotidiana, y gran inseguridad rural y urbana, aunque hay estadísticas que muestran reducciones en la delincuencia común. Pero Colombia sigue siendo padeciendo una persistente cultura de la violencia cotidiana. 

Los observadores de buena fe insisten en que Santos se aisló en la capital, y no supo conectarse con el país en general. Reconocen el mal manejo de la política agraria, y de los paros y protestas de los sectores campesinos. Un posible error político de Santos fue seleccionar como fórmula vicepresidencial a Germán Vargas Lleras, político arrogante, de rancia tradición capitalina, y como Santos, descendiente de una familia presidencial. 

Los críticos insidiosos dicen que el presidente Santos simplemente tuvo lo que se merece, y que los colombianos castigaron su gestión. 

Un factor que sin duda operó en su contra fue la feroz y sucia campaña opositora por parte del expresidente y ahora senador electo Álvaro Uribe, y su grupo de rencorosos y sectarios alfiles políticos. El continuo asalto de Uribe al proceso de paz, en combinación con la brutalidad y torpeza de las FARC, terminaron por  minar la confianza de los colombianos en el buen resultado de las negociaciones de paz, e incluso pusieron a muchos de ellos en contra de los posibles acuerdos de participación política de los dirigentes de las FARC, y relativa lenidad para con sus crímenes. 

Uribe Vélez recurrió sin escrúpulo a mentiras, y calumnias, y tácticas desinformativas  para desacreditar a Santos. Aplicó astutamente aquello de que, de la calumnia algo queda, y formuló gravísimas acusaciones contra Santos; como la formulada en vísperas electorales de que su campaña presidencial de 2010 habría recibido dos millones de dólares del narcotráfico. Pero Uribe no presentó prueba alguna de sus afirmaciones, a pesar de que así se lo solicitó la fiscalía. 

Hubo por el contrario una seria denuncia periodística de la revista Semana contra la campaña del candidato uribista, consistente en un video que muestra al candidato Zuluaga, y uno de sus principales asesores, conversando tranquilamente con un "hacker" sobre espionaje al gobierno, y sobre posibles acciones contra Santos. El "hacker" en cuestión había sido capturado ya por la fiscalía colombiana acusado de varios delitos contra la seguridad del estado, en proceso de judicialización. Zuluaga había negado ser amigo suyo, y dio explicaciones confusas y poco convincentes sobre el  encuentro con el presunto delincuente informático, documentado en el video de Semana.

Había pues una acusación infundada contra Santos, y una denuncia comprobada contra Zuluaga. Sin embargo, mientras la primera tuvo al parecer un efecto muy negativo para el presidente-candidato, la segunda no sólo no afectó adversamente a Zuluaga, sino que al parecer, gracias a la exposición mediática, lo favoreció.

En todo esto tuvo que ver la enorme influencia del expresidente Uribe en la mentalidad de los colombianos, 

Uribe es un fenómeno aparte en la vida política colombiana. Es sin duda el político más popular en la historia reciente del país. Ha logrado interpretar y representar algunas de las tendencias políticas de sus compatriotas, algunas francamente negativas, y hacerse querer por eso. Como lo ha demostrado en varias ocasiones, Uribe está virtualmente por encima de la ley, y puede hacer lo que quiera con absoluta impunidad. Cuenta además con la complicidad del procurador general de la nación Alejandro Ordóñez, político derechista, que comparte con Uribe su rechazo al proceso de paz. 

Criticar y desacreditar a Santos y su gobierno ha sido sin duda una de las más grandes obsesiones de Uribe. No puede negarse que en gran parte ha logrado su objetivo. 

La apuesta más grande, y el mayor logro de Santos, cabe insistir, ha sido la iniciación y adelanto del ya mencionado proceso de paz con las FARC, grupo subversivo recalcitrante, extremadamente cruel y destructivo, que ha incursionado también en el narcotráfico. 

Es cierto que en sus ocho años de gobierno el presidente Álvaro Uribe logró reducir considerablemente la capacidad militar de las FARC; pero quedó lejos de derrotarlas o neutralizarlas por completo. Santos, elegido con la ayuda de Uribe, y ungido como el continuador de sus políticas, ha mantenido una dura linea militar frente a las FARC; pero al mismo tiempo, apartándose de Uribe, exploró con insistencia la posibilidad de una paz negociada; gestión que se concretó oficialmente  hace casi dos años con la iniciación de las conversaciones de La Habana, que han avanzado lenta pero consistentemente, y que han concitado un gran apoyo internacional. 

Santos, a contrapelo de la política exterior de su antecesor, ha también mejorado las relaciones con los paises vecinos, especialmente con Venezuela, en extremo deterioradas bajo los dos gobiernos de Uribe; y por este cambio de rumbo internacional, lo mismo que por el proceso de paz, Santos ha recibido severo castigo de parte de su antecesor  Alvaro Uribe y los muy peligrosos cómplices políticos de éste. 

Pero los ataques y críticas de Uribe contra Santos están entre sus mejores recomendaciones, y excelentes razones para reelegirlo. 

Que sea pues,  'un acto de fe.'

sábado, abril 28, 2012

Este blog ha estado inactivo desde la campaña presidencial de 2008 en Estados Unidos. Supongo que ahora que estamos en plena campaña presidencial de 2012, es hora de revivirlo. Mitt Romney es el seguro nominado del GOP. El presidente Barack Obama va a su vez por su reelección. Las apuestas y los pronósticos están abiertos. Rayuela apoya sin vacilación al presidente Obama. No porque su gestión haya sido plenamente satisfactoria. El presidente Obama ha fallado en varios aspectos de su programa liberal. Perdió mucho tiempo tratando de ser conciliador con los republicanos. Hizo demasiadas concesiones por ejemplo en el tema de la salud.  Tardó mucho en aprender que los republicanos son el partido de la mala fe, las trampas, los trucos, las zancadillas. Se pasó de ingenuo. En inmigración, Obama se convirtió en el campeón de las redadas y las deportaciones. Mantuvo el bloqueo a Cuba. Ni siquiera fue capaz de cerrar el campo de concentración de Guantánamo. Aunque ciertamente canceló la guerra de Irak, sin estabilizar el país, intensificó la guerra de Afganistán. Sólo tardiamente ha anunciado una reforma tributaria que gravaría más justicieramente a los más ricos. Tardíamente también ha abordado el tema de los préstamos estudiantiles.
Pero aun con estas deficiencias, Obama es ciento por ciento preferible a cualquier republicano. Es un gobernante ecuánime y comprensivo. Ha hecho lo posible por activar la economía. Salvó la industria automobiliaria. Trató de reformar el sistema de salud, con un éxito parcial. La reforma está ahora en manos de la recalcitrante mayoría conservadora de la corte suprema de justicia, un grupo sectario, reaccionario, y activista en favor de causas derechistas. Hay que salirles al paso en las urnas en noviembre.
Hay que apoyar a Obama.

jueves, febrero 07, 2008

USA 2008: el próximo presidente

Los estadounidenses y el mundo saben ya que, salvo un extraordinario imprevisto, el próximo ocupante principal de la Casa Blanca será uno de tres miembros del senado de Estados Unidos, candidatos sobrevivientes en el proceso de primarias electorales: los demócratas Hillary Clinton, de 60 años, senadora por el estado de Nueva York; Barack Obama, de 46 años, senador por el estado de Illinois; el republicano John McCain, de 71 años, senador por el estado de Arizona. Este último aseguró la nominación al ganar abrumadoramente el pasado martes en la mayoría de los 24 estados en juego. Su principal rival, el exgobernador de Massachussets Mitt Romney se retiró hoy jueves de la contienda

Hillary Clinton sería la primera mujer en ocupar la presidencia; Barack Obama sería el primer afroamericano. El senador McCain es un héroe condecorado de la guerra de Vietnam, que estuvo cinco años como prisionero de guerra, y fue torturado por sus captores. Cualquiera de estos tres candidatos que resulte triunfante establecerá un marcado contraste con el actual presidente.

Los demócratas Clinton y Obama quedaron practicamente empatados después de las primarias del martes pasado. Esta fue la primera vez en la historia electoral del país que 24 estados efectuaron sus elecciones primarias o asambleas populares el mismo día. Había la posibilidad de que en ambos o alguno de los dos partidos surgieran aspirantes casi indiscutibles a las nominaciones en juego.

Eso ocurrió en cierto modo en el partido republicano, en el que el senador John McCain arrasó en la mayoría de los estados. Clinton ganó los premios gordos de California, Nueva Jersey y Nueva York, y Obama ganó casi todos los premios secos de 13 estados medianos y pequeños, incluyendo Illinois, su propio estado. Ambos candidatos quedaron con un número casi igual de delegados electorales, con una ligera ventaja estadística de Clinton.

Aparte de las obvias razones políticas internas en cada partido, hay razones técnicas para esa diferencia de resultados generales. Los republicanos escogen su candidato mediante un sistema según el cual quien gane un estado se lleva todos los delegados electorales a la convención. Los demócratas aplican un sistema de representación proporcional, que asigna los delegados de los candidatos en proporción a los votos que reciban. De modo que aunque un aspirante no obtenga la mayoría de los votos, puede contar sin embargo con algunos delegados. En California por ejemplo, aunque perdió, el senador Obama obtuvo 3 delegados por cada 4 que consiguió la senadora Clinton.

Como consecuencia del contundente triunfo de McCain en el llamado Super Martes, el ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney, un conservador moderado, muy adinerado, anunció hoy jueves que se retira de la competencia. El ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee, a quien dadas sus bajas expectativas no le fue del todo mal el pasado martes, queda pues como el único contendor de cierto renombre fuera de McCain. Sus posibilidades son sin embargo casi nulas.

A pesar de sus buenos resultados, McCain tiene serios problemas con los conservadores recalcitrantes de su partido, quienes lo rechazan por considerar que no es lo suficientemente conservador. Lo acusan entre otras cosas de ser partidario de una reforma migratoria que daría acceso a la legalización y ciudadanía a los indocumentados. McCain colaboró con los demócratas en una reforma para controlar las contribuciones de dinero a las campañas electorales. Su defensa decidida de la guerra de Irak puso su campaña en serio peligro en el verano pasado.

Dos de los más venenosos voceros de la derecha radical, el presentador radial Rush Limbaugh y la columnista Ann Coulter han dicho que prefieren que los republicanos pierdan la Casa Blanca a votar por McCain. El candidato por supuesto tratará de ganarse el favor de los radicales, pero eso le puede costar los votos de los moderados y los independientes, que son los que lo tienen arriba en las urnas. McCain corre puede tener asegurada la nominación, pero si su candidatura no aliena a los votantes conservadores, los evangélicos, por ejemplo, llegará debilitado a la confrontación final con el candidato demócrata.

Falta por ver hacia donde se desplazan los partidarios de Romney, quien tiene una mutua animadversión con McCain, y no ofreció respaldo alguno al retirarse de la contienda.


En el campo demócrata la situación es aun más complicada. Ambos candidatos sobrevivientes cuentan con el apoyo de sectores específicos de su partido, que no cederán terreno, y que por lo tanto pueden hacer que la pugna se prolongue hasta la misma convención. Eso sería perjudicial para el nominado. Se especula que cualquiera que sea el ganador tendrá dificultades en conquistarse los votos del adversario derrotado.

Hillary Clinton iba hasta hace poco arriba en los sondeos con una ventaja de más de 10 puntos sobre Obama. Esa ventaja se redujo casi a cero a medida que se acercaba el Super Martes. Sin embargo, gracias a los votantes latinos y a las mujeres Hillary logró ganar los tres estados más populosos, California, Nueva York y Nueva Jersey. Obama retuvo el apoyo de los afroamericanos, de lo jóvenes, de los varones blancos, y de los liberales acomodados. El candidato afroamericano ganó en estados tradicionalmente conservadores, como Idaho y Colorado.

Obama ha logrado además una base muy amplia de apoyo económico, que le permitió recaudar 32 millones de dólares durante el mes de enero de este año. La senadora Clinton en cambio tuvo esta semana que prestar de su propio bolsillo cinco millones de dólares a su campaña.

La senadora Clinton y su esposo el expresidente Bill Clinton son la pareja más poderosa de la política nacional. El expresidente es considerado como el jefe no oficial del partido demócrata, y sin duda es el líder demócrata más influyente. Su prestigio abarca no sólo a los votantes liberales blancos, sino a los electores minoritarios, latinos y negros. La escritora afroamericana y premio Nobel Toni Morrison célebremente declaró a Clinton, ¡el primer presidente negro! Y sus razones tuvo. Terminados sus respectivos periodos como presidente y primera dama, ella, originariamente de Arkansas, tuvo ascendencia suficiente para presentarse como candidata al senado por el estado de Nueva York, en donde nunca había vivido, y ganar. Bill Clinton por su parte instaló sus oficinas ex presidenciales en el famoso vecindario negro de Harlem.

Cuando comenzó la campaña por las nominaciones de los partidos demócrata y republicano el año pasado, la nominación demócrata de Hillary era considerada como inevitable. Se hablaba entonces de la marcha triunfal de la senadora neoyorquina hacía su coronación en la convención del partido.

Los Clinton y sus partidarios no esperaban pues una contienda tan recia como la que están afrontando. Sin embargo, aun en caso de que siga ganando las primarias en varios estados, y acumule más delegados que Clinton, el senador Obama tiene en su contra la maquinaria de su partido. Es muy posible entonces que la mayoría de los llamados superdelegados, es decir, los legisladores y otros funcionarios electos, y figuras eminentes del partido, que pueden votar por quien quieran, se inclinen por Clinton. Para inclinar ese factor hacia su lado Obama tendría que ganar por muy amplia ventaja, lo cual es improbable.

Obama sin embargo tiene el apoyo del senador Edward Kennedy, de su sobrina Caroline Kennedy, hija del difunto presidente John F. Kennedy, y del congresista Patrick Kennedy, hijo de Edward. Maria Shriver, también de la familia Kenney, esposa del gobernador de California, el republicano Arnold Schwarzenegger, igualmente respalda a Obama. El gobernador ha dado su respaldo a McCain.

martes, febrero 05, 2008

Elecciones USA 2008

En medio de la resaca política del Super Martes, Rayuela comienza hoy una cobertura sistemática de la campaña presidencial USA 2008. Ante todo es necesario establecer nuestra posición política en este contexto: quisiéramos que Barack Obama fuera el próximo presidente de Estados Unidos. Esa es nuestra posición editorial. Pero informativamente mantendremos la objetividad de cualquier medio periodístico profesional.

Seleccionaremos y analizaremos pues los datos y hechos de acuerdo a su valor informativo, no por lo que puedan significar para la campaña de Barack Obama. Nuestras posiciones respecto a los candidatos y los hechos relevantes para la campaña aparecerán en artículos editoriales debidamente identificados como tales. Todo el resto de las informaciones que proporcionemos, serán estrictamente objetivas.

Rayuela sólo cuenta por ahora con un editor, un reportero, y un editorialista, que somos una y la misma persona. Espero (esperamos) que en el corto y mediano plazo podamos agregar recursos humanos. Estamos abiertos pues a colaboraciones voluntarias.

Rayuela por lo tanto invita a sus lectores no sólo a comentar sus artículos, sino a ofrecer sus propias contribuciones. Desde luego nos reservamos el derecho de seleccionar y editar todos los materiales. Aunque nos gustaría reconocer honorarios por las colaboraciones, eso al menos por el momento no será posible. Sin embargo, si alguna vez despegamos económicamente, nos encantaría compartir los recursos obtenidos con nuestros colaboradores.

Aunque por razones obvias la cobertura de la campaña USA 2008 ocupará la mayor parte de nuestro tiempo y recursos, Rayuela tratará de informar y comentar muchos otros aspectos de la actualidad noticiosa local, nacional, e internacional. Rayuela, fiel a su naturaleza, publicará artículos sobre literatura, arte, música, filosofía , teoría crítica, lingüística, y teoría política. Todo de acuerdo con nuestras disponibilidades de tiempo y recursos.

El editor

martes, enero 29, 2008

Sobre las marchas del 4 de febrero 2008

Silencio frente al terrorismo de Estado en Colombia, estridencia contra las acciones de las insurgencias

Por: Hugo Paternina Espinosa.

Madrid. Enero 19 de 2008.

Apuntes referenciales.

Veo la convocatoria que me hacen llegar vía email para que me sume el día cuatro de febrero a una movilización contra la FARC. No pongo en cuestión que la insurgencia en Colombia comete y ha cometido innumerables y despreciables actos que laceran la dignidad humana. No voy a enunciarlos aquí porque no es preciso seguir ahondando en el horror. Hay cosas que no son defendibles ni ideológica ni política ni éticamente hablando. Dicho lo anterior, lo que sí quiero es expresar mi opinión en relación con el texto y el propósito de la convocatoria. Me resulta repugnante que las personas que se auto-consideran "de bien" en Colombia lancen soflamas y cualquier cantidad de epítetos contra las FARC, y, sin embargo, esa misma gente calla y ha callado de modo alevoso y cómplice ante los miles de crímenes cometidos por el paramilitarismo, con la anuencia, y eso podemos decirlo hoy con gran propiedad, del Estado colombiano.

Hoy conocemos por los mismos paramilitares la manera como importantes funcionarios del Estado contribuyeron a forjar su industria criminal y a que expandiera dicho fenómeno su corrosivo poder por todo el país, hasta el punto de llegar a permear todos los niveles del Estado y el gobierno. Hemos conocido entre otras muchas cosas, dónde están las fosas comunes, las que se conocen, por supuesto, y a cuántas miles de personas asesinaron y desaparecieron en todo el país, las que han reconocido, pues muchas victimas hoy por hoy no saben qué pasó con su o sus familiares, y tal y como va la cosa no lo sabrán puesto que las audiencias en donde han comparecido los jefes paramilitares y en donde se tenía previsto que contaran toda la verdad, sin ningún genero de duda, dejan la sensación de que es más lo que siguen ocultando que lo que aclaran. Y ello para no referirnos a que algunos de los familiares de las víctimas que asistieron a las audiencias demandando justicia y verdad terminaron siendo asesinados [1].

Por estas víctimas, hay que decirlo, nunca hubo una movilización y la ley de justicia y paz que hoy desarrolla el Gobierno de Uribe para conocer todo lo sucedido parece inexorablemente ahondar más en el ocultamiento que en el esclarecer lo acontecido. Y si alguien se movilizó en alguna ocasión por todas aquellas sonadas masacres y victimas, sin duda, no fueron precisamente las personas que hoy convocan con gran brío esta movilización, a la que se suma y con mucho entusiasmo, no podía ser de otra manera, el Diario el Tiempo.

El Uribismo calla frente a sus propios crímenes

Para más INRI, hace poco Hernán Veloza[2], más conocido como H.H y quien fuera Jefe Paramilitar del Bloque Bananero y el Bloque Calima (2001) reconoció que en el sólo Urabá mandó matar entre 1995 y 1996 a más de 1.500 personas[3], es decir que, frente a esto las 336 muertes que Salvatore Mancuso reconoció en una de las audiencias en la ciudad de Medellín terminan siendo para muchos de sus acólitos nimias, insignificantes. Cabe decir que entre los acólitos de Mancuso se encontraban miembros en el ramo de la justicia, en el gremio de ganaderos, en la Policía y el ejército, y, por supuesto, en el Congreso de la República. En este organismo llegó a reconocer que al menos el 35% de los Congresistas que lo integran estaban a su disposición. Los hechos han terminado demostrando que las reiteradas denuncias de la oposición y de otros sectores sociales en relación con los vínculos existentes entre políticos y paramilitares eran una monumental realidad y no una invención como al principio se dijo desde el alto gobierno.

El último gran acólito y ello ha trascendido a los medios de comunicación, es Benito Osorio[4], ex presidente del Fondo de Ganaderos de Córdoba, sobre todo en el periodo de afianzamiento del paramilitarismo en esa región y en Urabá, y quien fuera nombrado por Uribe a finales de diciembre en calidad de gobernador Encargado del paramilitarizado Departamento de Córdoba. Dos semana después de su nombramiento éste personaje y de quien se dice en Córdoba que era uno de los aupantes del paramilitarismo, --- no lo sabía acaso Uribe siendo ganadero y terrateniente en esa zona durante más de tres décadas---, el gobierno ha tenido que pedirle la renuncia, pues se comprobó, pese a haberlo negado, que en los momentos previos a su nombramiento fue a visitar a Salvatore Mancuso en su sitio de reclusión ¿de qué hablaron? ¿por qué este nombramiento?

Y el tropel no para aquí, pues recientemente el gobierno de Colombia ha reconocido por fin, que, paramilitares y funcionarios del gobierno son los responsables del asesinato de 47 sindicalistas, lo que eleva a 267 los asesinados durante los últimos cincos años, es decir, en pleno mandato de Uribe y de la Seguridad Democrática, lo que convierte a Colombia en el país más peligroso del mundo para el ejercicio de la actividad sindical como así lo ha reconocido la OIT[5]. Hay que decir que, este reconocimiento es el resultado de la presión[6] que ha realizado el Congreso de los EEUU, de mayoría demócrata, por cierto, y quien le estaba exigiendo a Uribe que esclareciera dichos crímenes si quiere que le sea aprobado el Tratado de Libre Comercio. Es decir que, tuvo que esperarse que el amo del norte y la Unión Europea pidieran responsabilidades para que una parte de la verdad se supiera. Esto llega tarde: todos sabíamos que el Estado y el paramilitarismo en una simbiosis criminal eran y son los responsables de tales crímenes, sólo que poco se había hecho para asumirlo.

Y ello para no hablar de las campañas de limpieza, e incluso, las matanzas que siguen cometiendo los paramilitares después de la desmovilizació n en importantes ciudades del país. Salvo las centrales obreras, sectores del Polo Democrático y las ONGs de derechos humanos, a propósito consideradas por el Presidente Uribe en distintas ocasiones como áulicas del "terrorismo" y de la guerrilla, ¿quién se le ha movilizado contra estos crímenes?, desde luego no muchos/as de los que saldrán el día cuatro de febrero en una colorida comparsa y en donde se escuchará a la fija: no más secuestros de las FARC ---no se mencionarán los que acomete el Estado--- fuera Hugo Chávez de Colombia, Piedad Córdoba vende-patria y, por supuesto, No al Despeje.

Gradientes diferente frente a la vida y la muerte.

Frente a esto me pregunto, ¿por qué la "gente de bien" que hoy llama a movilizarse contra las FARC no se ha inmutado siquiera a suscribir una comunicación que denuncie todos los desafueros cometidos por el paramilitarismo y el Estado? En Colombia, sin duda, al gobierno y a eso que llaman sociedad civil parece que les horroriza sólo un tipo de crímenes cometidos por un tipo de victimario y no los cometidos por todos los victimarios. El día que quienes convocan este tipo de manifestaciones me muestren una convocatoria que ponga en igualdad de condiciones a todas las víctimas y a todos los victimarios, ese día saldré a marchar, pues consideraré que se está atacando a todos los victimarios por igual y dignificando a todas las victima de forma simétrica.

¿Cuántas veces la Corte Interamericana de derechos humanos con sede en San José de Costa Rica ha condenado al Estado colombiano por violación a los derechos humanos y cuántas manifestaciones por tales hechos ha convocado "esta gente de bien" que ahora se expresa contra las FARC? No nos equivoquemos, hay que repudiar por principio ético los desafueros de la insurgencia, pero hay que huir de aquellas posturas que desde el Estado y el gobierno usan el dolor de las víctimas de la insurgencia para sacar réditos políticos y limpiar el sucio nombre de un gobierno al que cada vez más le cuesta huir del descrédito; también hay que huir y a toda prisa de aquellos sectores de la sociedad civil que denuncian con toda bravura las tropelías de la guerrilla, pero, curiosa y contradictoriamente se quedan calladitos y hasta dan por bueno los horrendos crímenes del paramilitarismo y del Estado mismo.

A contracorriente.

Frente al contenido de la convocatoria, digo, efectivamente: estoy cansado de ver cómo la gran mayoría de los jóvenes en Colombia huyen de la falta de oportunidades; estoy cansado de ver cómo El Presidente Uribe nombra a amigos y personajes en el alto gobierno, los cuales luego deben renunciar porque se les demuestra relaciones y nexos con el narcoparamilitarism o, sin que asuma ninguna responsabilidad política por ello; estoy cansado de ver cómo las élites que mal gobiernan el país utilizan el patrimonialismo como herramienta para profundizar las diferencias sociales, económicas y políticas ya existentes; estoy cansado de ver cómo las elites en Colombia perdieron cuando han querido hacer la paz y también cuando han querido hacer la guerra; estoy cansado de ver cómo tres millones de desplazados/ as, --la mayoría de ellos/ellas responsabilidad del Estado y los paramilitares- - deambulan por las frías calles de Bogotá o de otras ciudades sin ninguna ayuda por parte del Estado.

Estoy cansado de ver cómo Ardila Lule, Julio Mario Santo-Domingo y demás representantes de los principales gremios económicos y financieros se llenan, mientras el 68% de la población vive en la miseria; estoy cansado de ver y oír cómo se cierran hospitales y clínicas y de saber que el ejército se lleva una gran parte del presupuesto general de la nación, sin que la derrota de la insurgencia que una vez se prometió --con tanto candor-- se vea a la vuelta de la esquina como de modo ingenuo pensó y piensa Uribe y la élite que lo respalda; estoy cansado de que el Presidente Uribe le siga mintiendo al país sobre sus verdaderos nexos y los de sus familiares con el narcoparamilitarism o; estoy cansado de ver cómo Colombia es el corral del gobierno americano; estoy cansado de que me digan que sin Uribe el país se cae; estoy cansado de que me digan de manera estúpida que la "insurgencia es terrorista" y el Estado y los paramilitares no lo son;

Estoy cansado de que la gente de manera torpe y en coro con el gobierno niegue y sin distancia crítica que en Colombia hay un conflicto social y político y que éste urge una solución política, si no que lo que existe es una amenaza terrorista; estoy cansado de la frágil memoria del país que da por buena las masacres de los paramilitares mientras repudia las de la guerrilla; estoy cansado de ver cómo los congresistas --y funcionarios nombrados por Uribe-- empiezan a ser condenados por paramilitarismo y se les condena sólo a ocho años de prisión, o menos, como en el caso del representante a la Cámara por el Departamento de Sucre, Carlos García, o como el del Senador por el Departamento del Atlántico, Dieb Maloof, mientras al señor de ruana le ponen penas inconcebibles por delitos menores.

De igual modo, estoy cansado de ver cómo los hijos de los políticos y gente con pocos méritos vienen a hacer alarde de haberse ganado becas para venir a estudiar a Europa, justo cuando sus padres podrían financiarles sus estudios y con ello dejar esa oportunidad a quien bien la necesita; estoy cansado de ver y oír que quien critica al gobierno está contra el país; estoy cansado de ver cómo Uribe desinstitucionaliza el Estado y acaba con lo poco de democracia que había; estoy cansado de ver cómo se militariza y narco-paramilitariz a la sociedad sin que esa "gente de bien" se pronuncie con el mismo vigor como ahora pretende hacerlo; por último, estoy cansado de esta élite que mal gobierna a Colombia y por ello deseo que un día la gente se dé cuenta de que hay la necesidad de proscribir a aquellos sectores comprometidos con la corrupción, la violencia oficial y todo tipo de desmanes contra los bienes del Estado y la gente más indefensa.

Uribe y Francisco Santos han dicho que Las FARC y las guerrillas son la peor amenaza de la democracia en América Latina y en el hemisferio occidental, me resisto a creer semejante estupidez funcional; la verdadera amenaza para el continente es la pobreza creciente y compleja que crece de la mano del neoliberalismo y de la globalización asimétrica que imponen los países del norte a los del sur y ello lo reconoce hasta el mismo George Soro, de profesión especulador.

Insisto, en que por principio ético hay que condenar aquellos actos de la insurgencia que la niegan en los principios y fines que ella dice perseguir. No secundar la marcha que con rabioso sentimiento antifariano y antiinsurgente nos proponen sectores de la sociedad civil y los estamentos del Estado y el Gobierno, no significa que estemos admitiendo actos repudiables como los de Bojayá, Machuca, o la situación, por ejemplo, en la que Claras Rojas tuvo que hacer la gestación de su hijo Emmanuel y la manera como después éste fue separado de la misma.

Ello tampoco quiere decir que no se sienta uno conmovido por lo que tuvo que vivir Consuelo González de Perdomo y lo que viven el resto de las personas secuestradas, no, lo que quiero dejar claro es que no hay que ser instrumento político ni ideológico de nadie y menos de un sector de la sociedad civil que no ha tenido el valor de cuestionar ni denunciar los desafueros del paramilitarismo; y muchos menos, por cierto, del gobierno y del Estado, que solventes muestras ha dado y desde hace mucho tiempo atrás de ser el principal perpetrador de toda suerte de desafueros contra la población civil; unas veces teniendo como victimarios a la Policía y al Ejército de forma directa, u otras apoyando las sañas y el sadismo del narcoparamilitarism o.

Cuando la convocatoria tenga por fin denunciarlos a todos, entonces ese día yo encabezaré la marcha. Por lo pronto marchen contra las FARC, pero les recuerdo, otras familias en Colombia se siente agraviada por el Estado y los paramilitares y seguro que muchos de ustedes no lanzarán una consignas por ellas.



[1] El caso de Yolanda Izquierdo es sólo uno entre varios casos. Esta líder terminó asesinada en Montería una vez denunció la manera como la Funpazcor, la ONG que Fidel y Carlos Castaño crearon para otorgar Tierras a los campesinos en Córdoba, llegó a denunciar el modo como Sor Teresa, suegra de Mono Leche –-quien confesó haber matado a Carlos Castaño--- estaba presionando a los campesinos para que le devolvieran los título de propiedad de dichas tierras. Como dato curioso, Funpazcor siempre estuvo ubicada al Frente del Departamento de Policía en Córdoba y hace unos años (2001) cuando el CTI allanó esta entidad en unas acciones contra los activos del paramilitarismo y contra quienes le apoyaban, encontró que muchos miembros de la Policía Nacional aparecían en la nómina de dicha entidad.

[2] Hernán Veloza después de haber firmado en apariencia la desmovilizació n en 2001 se volvió a rearmar. Fue detenido en abril de 2007 y en teoría perdería todos los beneficios que le ofrece la ley de Justicia y Paz. Sobre el particular ver la siguiente web. http://www.elmundo. es/elmundo/ 2007/10/31/ internacional/ 1193806973. html

[3] El paramilitar, sin embargo, que más personas ha confesado haber matado es Jorge Iván Laverde, Alias "el Iguano" o Pedro Frontera, y quien ha reconocido que por los menos 2000 personas murieron por orden suya, 200 de las cuales fueron ejecutada por él. Sobre el particular puede verse el artículo del Diario El Tiempo del 12 de septiembre de 2007. Ver versión digital. http://www.eltiempo .com/justicia/ juicio_paras/ home/articulo- web-nota_ interior- 3720375.html

[4] Sobre el particular puede verse un par en las siguientes paginas un par de artículo que es muy diciente y reafirma mi posición. La Revista Cambio fue el primer medio de comunicación que puso en evidencia lo que estaba pasando con el nombramiento realizado por Uribe. Preciso es anotar que, las primeras denuncias sobre los vínculo entre Benito Osorio y los paramilitares las hizo en el Congreso de la República el hoy senador del Polo Democrático, Gustavo Petro, en particular, cuando se hizo el debate sobre el paramilitarismo en la Costa (agosto 2003). Ver. Cambio. http://www.cambio. com.co/paiscambi o/759/ARTICULO- WEB-NOTA_ INTERIOR_ CAMBIO-3922782. html. Ver Revista Semana. http://www.semana. com/wf_InfoArtic ulo.aspx? idArt=108874

[5] Sobre el particular ver el esclarecedor informe de la Revista Cambio. Viernes 18 de enero de 2008.file:// /C:/Documents% 20and%20Settings /claudia/ Escritorio/ SINDICALISTAS1. htm

[6] Colombia está en el centro del interés del Congreso americano de mayoría Demócrata y ello como parte de la puja entre los Republicanos y los Demócratas por el ascenso al poder en las próximas elecciones para la Presidencia. En sectores importantes del Partido Demócrata se está exigiendo al Gobierno de George Bush que Uribe aclare sus vínculos con el narcoparamilitarism o y hoy la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso Está investigando las relaciones entre las multinacionales de EEUU y la financiación que las mismas hicieron en su día al paramilitarismo.

lunes, diciembre 03, 2007

El que pierde gana

Lo irónico de los resultados del referendo del domingo pasado en Venezuela es que el verdadero ganador ha sido el presidente Hugo Chávez.

Con su aceptación inmediata de los resultados adversos a su causa, se caen todas las acusaciones en su contra. Nadie puede ahora acusarlo de acusarlo de antidemócrata.

En todo el mundo, lo que más se comenta y se destaca, no es la derrota del Si y el triunfo del No en el referendo del domingo pasado, sino la demostración de madurez democrática que ha dado Venezuela, y la respetuosa admisión de los resultados de la votación por parte del presidente Chávez.

En efecto, Chávez se ha atenido estrictamente a las reglas de la democracia electiva. Propuso una reforma a los electores. Hizo una fuerte campaña a favor. Permitió que la oposición a sus propuestas hiciera campaña en contra. Fue tajante, beligerante, combativo, vehemente, pero respetuoso de sus adversarios. Recurrió a tácticas excesivas, como sus pleitos con otros mandatarios. Quiso instigar el nacionalismo venezolano recurriendo al anticolombianismo latente, y un anacrónico anticolonialismo. Pero en medio de todo ese tragicómico radicalismo, Chávez apeló sobre todo a los votos de sus conciudadanos, y pidió que se respetaran los resultados de las urnas.

Chávez ciertamente retó a los venezolanos, les hizo una propuesta audaz de adoptar un modelo centralista democrático, a cambio de una mejor sociedad. Los venezolanos dudaron mucho, pero se inclinaron por rechazar su propuesta. Y Chávez respetó esa decisión, sin renunciar a seguir buscando el cambio. Su espontánea felicitación a los ganadores fue conciliadora y elegante.

Podría decirse que lo que Chávez hizo fue montar una gigantesca obra de teatro democrático, para obligar a los venezolanos a ejercer su libre albedrío. El ejercicio, aunque extenuante ha sido seguramente reconfortante. La democracia venezolana sale sin duda fortalecida.

Prueba de ello son los llamados a la reconciliación por parte de los dirigentes del llamado Bloque del No. Manuel Rosales, gobernador del Zulia ha pedido al gobierno que expida una ley de garantías sociales para los trabajadores de la economía informal, una de las propuestas de le reforma de Chávez. El lenguaje empleado es de unidad, de confianza en Venezuela, de satisfacción.

Y Chávez sale sin duda ganando de todo esto. En muchos aspectos. Primero que todo, su imagen como estadista resulta muy fortalecida. Es obvio que la resistencia y el antagonismo que su figura genera en algunos foros internacionales comienzan a atenuarse.

A Chávez le gusta el conflicto, se complace en hostigar y generar resistencias. Que eso le complazca no significa que le convenga, ni a él personalmente, ni a Venezuela. Por el contrario, la imagen de Venezuela como un país democrático, y de Chávez como un mandatario respetuoso de los principios de la democracia representativa, puede allanar muchos caminos al gobierno bolivariano.

En el parlamento brasileño, según informaciones del diario venezolano El Universal, ha mejorado ya el ambiente para la aprobación del protocolo de ingreso de Venezuela al Mercosur, que hasta ahora había encontrado resistencias debido al "autoritarismo" de Chávez.

Quienes como el canciller español Moratinos exaltan y felicitan a la democracia venezolana, tácitamente reconocen la gestión democrática de Chávez.

Pues fue el modelo institucional formado bajo Chávez el que se pronunció democráticamente. Todo lo que se diga en favor de la democracia en Venezuela, es implícitamente un reconocimiento a su presidente. Y por eso es posible decir que Chávez ha ganado más que perdido. Pero sobre todo, el gran ganador ha sido el pueblo venezolano. Y eso ha sido posible en gran parte debido a Chávez.

La filosofía de que, el que pierde gana es naturalmente irónica. Esto porque implica lo contrario de lo evidente, de lo aparente. En este caso, a pesar de la vehemencia de la contradicción entre el Si y el No, lo que estaba verdaderamente en juego el domingo 2 de diciembre era la capacidad del país para decidir la discordia en las urnas. Y esa capacidad ha quedado demostrada. Que el país tenga esa capacidad es en gran parte mérito de Chávez. Y por eso puede decirse que Chávez, aunque perdió, ganó.

Pero más aun, es evidente que a Chávez le convenía mucho más perder el referendo que ganarlo. Una hipotética victoria del Si, por demás apretada, como ha sido la del NO, habría profundizado la división del país. Habría acrecentado la imagen autoritaria de Chávez. Y habría reforzado las resistencias internacionales en su contra. La oposición lo habría acusado de fraude, o de manipulación de los resultados, y esas acusaciones habrían tenido eco en los medios internacionales, de buena o mala fe.

Y sobre todo, Chávez habría quedado en el difícil compromiso de ejercer todo el poder adquirido. El futuro de Venezuela habría quedado totalmente sobre sus hombros. Un peso imposible de resistir para cualquier individuo, no importa su fuerza y dimensiones históricas. Más aun, la necesidad de perpetuarse en el poder se habría podido convertir en la preocupación predominante de Chávez.

El presidente tenía derecho a tratar de sacar adelante su propio modelo de nación para Venezuela. Pero estaba obligado a atenerse a las reglas del juego democrático, y a respetar la voluntad mayoritaria de sus conciudadanos. Ese era el reto fundamental.

Y Hugo Chávez Frias, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, ha estado a la altura.

Una de las fotos de Chávez luego del final de la votación lo muestra mediabundo al parecer observando los datos sobre los resultados electorales, con un gran cuadro del Libertador a su espalda: el hombre de las dificultades. Nunca fue tan grande Bolívar como en las muchas etapas adversas de su épica carrera militar y política.

Chávez, en esta hora de aparente adversidad, tiene la oportunidad de ser el hombre de sus propias dificultades.